01 1 / 2012

Mes 7 - Tus primeras navidades por: tu madre

Pues, tu madre, que decidió recordarnos que su vena de literata está todo menos seca.

Para cuando puedas leer esto, tal vez, ya no te acordarás de este refugio remoto en donde habrás dado tus primeros pasos. Ni de este espacio que habría sido construido pensándote de manera equívoca, pues qué iba a saber tu madre lo que es útil y práctico para que te abrieras paso en el mundo. El lema, en aquel entonces, era la estética sobre practicabilidad, cosa que ha cambiado mucho desde que llegaste (la sala, el cuarto y la cocina son un gimnasio de juegos); ya ves que todos vamos creciendo contigo. Tampoco, te acordarás del olor a yerba, del coro de gallos, del aire pastoso, del patio de fango, y de la terca humedad que se anidaba en las paredes de la casa, en las que interminablemente tus padres intentaron colocar calcomanías (para alegrar tu cuarto) que caían vencidas en el suelo y que terminaron adornando la puerta de tu armario. Mucho menos, tu memoria registrará los desentonados cánticos religiosos y los gritos de Aleluya y Gloria a Dios que más de una vez en semana perturbaron tu sueño. Sin embargo, puede que sin recuerdos, cada vez que regreses, si es que te has ido, te percates de que ya sin quererlo este lugar te ha enlodado los pies.

En este pedazo de tierra con vista al Yunque creció tu madre y creía de niña que desde él se originaba el mundo, que todo lo demás era añadido y posterior; que era aquí donde se detenía el tiempo y sobraba todo, y cada vez que tu madre se aleja de este monte y se acerca a la ciudad tiene la extraña sensación de abandonar su infancia y dejarla correteando por las jaldas y entre las vacas, para luego retomarla ya cansada y extasiada, ya inflada de libertad y de esperanza.

Esa esperanza que me transmitió tu Tata y que aún me da fuerzas, porque ella y este campo son la misma cosa. Ya te habrás dado cuenta de que tu madre vive como sin tiempo, que nunca sabe de hechos sino de sensaciones y eso, eso exactamente es este campo. Tan enraizado está el cuerpo de tu madre a este suelo, que tu padre que gateó en losa y caminó en arena, terminó despertando con el mismo paisaje que durante tantos años ha acompañado a tu madre.

 


Esta será tu primera Navidad aquí. Aún no hemos decidido si en las que están por venir existirá Santa, aunque aquí existe (se llama Tata) y en su casa casi siempre es navidad. Tus padres se encargarán de que inventes recuerdos de este momento con vídeos y fotos. Verás tu primer arbolito y abrirás tus primeros regalos (aunque ya has tenido muchos). Pero para tu padres, después de tantas navidades ésta será también una primera navidad porque estas tú y ya nunca más dejarás de estar.


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